Médicos y autoridades recurren a las redes sociales para neutralizar mensajes antivacunas

 

 

En 2016, las autoridades de salud danesas constataron con preocupación que la cobertura de vacunación contra el virus papiloma humano (VPH) en niñas había caído de 90%, en 2014, a un escaso 40%.

 

Un análisis determinó que las principales razones eran las dudas de los padres ante relatos de efectos secundarios que habían visto principalmente en redes sociales.

 

La reacción fue la campaña Stop HPV, apoyada por sociedades médicas y con una fuerte presencia en redes sociales, como YouTube y Facebook, donde se responden dudas de padres y se comparten historias humanas. Al cabo de nueve meses, el número de vacunaciones se había duplicado respecto del año previo. Desde entonces, Dinamarca ha compartido su experiencia con países como Holanda, Austria e Irlanda.

 

Su ejemplo es una muestra de que "las redes sociales pueden ser grandes obstaculizadores o enemigos de la información, pero también facilitarnos mucho la entrega de esta y el diálogo con la ciudadanía", destaca la doctora María Paz Bertoglia, vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Epidemiología y cofundadora del colectivo de divulgación científica Etilmercurio.

 

Volcarse a las redes sociales es la fórmula a la que están recurriendo autoridades y profesionales de la salud en el extranjero para contrarrestar los mensajes antivacunas, cuya principal vía de contagio son justamente las redes sociales.

 

Bertoglia -también académica de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile- abordó el tema en el Curso Vacunas 2018, organizado por la Sociedad Chilena de Infectología (Sochinf), con el apoyo de la Facultad de Medicina y Ciencia de la Universidad San Sebastián.

 

"En estos tiempos no podemos diseñar una campaña de información en salud sin recurrir a las redes sociales", subraya.

 

En Israel ocurrió cuando en 2013 se intentó reintroducir la vacuna contra la polio tras un brote. Rápidamente el intento comenzó a ser bombardeado por activistas antivacunas a través de un grupo en Facebook. Personas provacunas abrieron un grupo alternativo y reclutaron a médicos, científicos y profesionales de la salud que en forma voluntaria comenzaron a responder y aclarar millares de posteos con respuestas personalizadas y basadas en evidencia.

 

"Al participar en estos foros se abordan las preocupaciones de los padres y se ayuda a identificar a tiempo preocupaciones relevantes para las políticas públicas", destacaron los gestores de esta campaña en un artículo en la revista Pediatrics.

 

De lo contrario, se deja el terreno abierto para la propagación de mensajes que en su mayoría aluden a teorías conspirativas, son noticias falsas o replican información incorrecta o sacada de contexto.

 

Decisión informada

 

"Los antivacunas existen. Son pocos, pero muy ruidosos. Sin embargo, la mayor parte de quienes no vacunan a sus hijos no son antivacunas, sino que tienen dudas y quieren tomar una decisión informada. Es a ellos a quienes hay que llegar", corrobora Guadalupe Nogués, bióloga argentina experta en comunicación de ciencia y salud, quien abordó el tema en el taller El Valor de la Vacunación en América Latina, organizado por Sanofi Pasteur en Buenos Aires.

 

La experta destaca que la mejor forma de contrarrestarlos es "con información clara y concisa, sin antagonizar ni alimentar falsas controversias y usando un tono positivo".

 

Coincide Bertoglia, quien subraya que "los profesionales de la salud nos pueden ayudar mucho a defender posiciones sólidas, dialogar y entregar información basada en evidencia. Puede que no convenzan a las personas más radicales, pero sí a muchos otros que pueden estar de observadores en estos foros".

 

La doctora Marcela Potin, coordinadora del Comité de Vacunas de la Sochinf y profesora de la División de Pediatría de la U. Católica, reconoce que en Chile algo se ha avanzado, "pero no todo lo que se debería. Creo que podemos hacer más".

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