Evaluación Laboratorio Función Tirídea.

INTRODUCCIÓN

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La alteración de la función tiroidea produce repercusiones significativas, sin embargo su clínica es poco específica. Esto implica que la medición de la función tiroidea por técnicas de laboratorio sea clave para el correcto diagnóstico y para un adecuado seguimiento de los pacientes.
En este artículo se revisará el estudio hormonal e inmunológico más habitual en los pacientes con patología tiroidea.

I. ESTUDIO HORMONAL 2, 3, 4

  • TSH (hormona      tiroestimulante): Hormona sintetizada en la hipófisis,      cuya función es regular la secreción de hormona tiroidea. Su liberación es      regulada principalmente por pequeñas  variaciones de tiroxina, motivo      por el cual su medición es útil ante la sospecha de una alteración de la      función tiroidea (híper o hipotiroidismo) y para monitorizar la terapia      con levotiroxina en el hipotiroidismo. En este último caso es importante      considerar que su medición es fidedigna tras  4 a 6 semanas luego del      ajuste de la terapia, tiempo necesario para estabilizar su      secreción. 
        
         Para el caso del hipertiroidismo la medición de TSH es útil para realizar      diagnóstico, pero no para el ajuste de terapia, ya que es suprimida      rápidamente ante pequeñas alzas de tiroxina.
  • T4 (tiroxina) y T3     (triyodotironina) total: Hormonas sintetizadas en la glándula      tiroidea, cuya función consiste en regular el metabolismo corporal. La      determinación de estas hormonas considera tanto la fracción libre de T4 y      T3 como la unida a proteínas.
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  • Virtualmente todo el T4 y T3      circulantes están unidos a proteínas (TBG: globulina ligadora de tiroxina,      TBPA: prealbúmina ligadora de tiroxina y albúmina), por lo que su      alteración refleja fundamentalmente la concentración de proteínas      circulantes, convirtiéndolo en un examen poco útil para medir la función      tiroidea.
  • T4 libre: Porción de tiroxina no      unida a proteínas. Refleja en forma fidedigna la función tiroidea, pero se      altera de manera más tardía que la TSH.
        
         Su medición es fundamental cuando la causa de disfunción tiroidea es de      origen hipofisario.
  • T3 libre: Se sintetiza directamente      en la glándula tiroidea o por conversión desde T4 en los tejidos      periféricos.

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         Se altera tardíamente en hipotiroidismo, por lo que su determinación no es      útil para el diagnóstico y monitorización de la terapia de esta      alteración.

  •      Su elevación aislada (sin aumento de T4 libre),  junto con una      disminución de la TSH puede observarse en estadios tempranos de      hipertiroidismo primario, es decir producto de disfunción de la glándula      tiroidea.
  • A la vez su elevación en      conjunto con la supresión de TSH y T4 libre nos permite constatar la      presencia de hipertiroidismo facticio, entidad causada por consumo exógeno      de levotiroxina.   

II. ANTICUERPOS ANTITIROIDEOS 3-4

Son anticuerpos que reaccionan en contra de algún componente del tejido tiroideo. Son útiles para determinar la etiología de la alteración tiroidea, y por lo tanto de su pronóstico, permitiéndonos determinar la cronicidad de la afección.

  • Antireceptor de TSH (Trab): Como su nombre lo indica      reaccionan contra el receptor de TSH, estimulándolo. Está presente      principalmente enfermedad de Graves, aunque puede ser positivo en algunos      casos tiroiditis de Hashimoto.
  • Antiperoxidasa (TPO) o      antimicrosomales: La      peroxidasa es una enzima que participa en la formación de las hormonas      tiroideas. Físicamente se encuentra dentro de un microsoma, pequeño      corpúsculo celular, de ahí que su nombre. Presenta alta sensibilidad en      diagnóstico de patología autoinmune, siendo positivo en el  95% de      los pacientes con tiroiditis de Hashimoto y en el 85% de los pacientes      con  enfermedad  de Graves.
  • Antitiroglobulina: La tiroglobulina es una      proteína yodada precursora de las hormonas tiroideas. Está positivo en      patologías tiroideas autoinmunes,  pero su mayor utilidad es como      marcador tumoral, tras ablación tiroidea quirúrgica o radioinmune, al      revelar la presencia de tejido tiroideo remanente.

 

RESUMEN

La alteración de la función tiroidea produce sintomatología poco específica por lo que es fundamental el uso de mediciones de laboratorio para su diagnóstico.

 Para este fin es útil la determinación de TSH, ya que su concentración es muy sensible a pequeñas variaciones de tiroxina y de T4 libre, la que no se altera ante variaciones de sus proteínas transportadoras.  

 
La concentración de T3 libre sólo sería útil en etapas muy tempranas de hipertiroidismo (elevación aislada, sin aumento de T4 libre y disminución de TSH) y ante la sospecha de hipertiroidismo facticio (T3 libre elevada junto con TSH y T4 libre suprimidas).

La determinación de anticuerpos antitiroideos es útil para el diagnóstico de patología tiroidea autoinmune, lo que nos orienta sobre la cronicidad de la patología tiroidea.

Anticuerpos TRABS están presentes principalmente en enfermedad de Graves; mientras que los anticuerpos antimicrosomales en tiroiditis de Hashimoto y enfermedad de Graves. Los anticuerpos Antitiroglobulina son útiles como marcador de remanente tumoral tras ablación tiroidea.

REFERENCIAS

1.- Gregory A Brent. Thyroid hormone action.  UpToDate 2012
2.- Douglas S Ross. Thyroid hormone synthesis and physiology. UpTodate 2012
3.- Douglas S Ross. Laboratory assessment of thyroid function. UpTodate 2012
4.- Fernández I Rogeldo. El laboratorio clínico y la función hormonal. Editorial LABCAM 2011

F: Medicina Familiar U.Catolica

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