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Leche de vaca en la recuperación de lactantes con desnutrición grave

como lactantes menores de dos años. Cada año, más de 10.000 menores de dos años llegaban, a nivel nacional, a un estado de desnutrición grave (desnutrición de tercer grado), los que necesariamente requerían de hospitalización para su tratamiento. Su estado era de tal gravedad que a pesar de las prescripciones nutricionales y de enfermería, la mortalidad intrahospitalaria era superior al 40%, debido tanto a los daños metabólicos producidos, como por las infecciones intercurrentes intrahospitalarias. Fue así como después de varios años de investigación se decidió ensayar otras alternativas terapéuticas, implementadas en centros clínicos más pequeños, destinados exclusivamente a la recuperación de la desnutrición grave, en que además de medidas nutricionales y clínicas, se implementaran también medidas de estimulación sensoriales y cognitivas, que estimularan su recuperación (7). Con tal objeto en el año 1974, se realizó un programa piloto en un centro clínico especialmente construido para ello, con 50 cunas atendidas por personal médico y de enfermería, junto a voluntarias entrenadas en un programa diseñado de estimulación psico-afectiva. Los resultados fueron positivos siendo posible recuperarlos en un plazo promedio de 120 días (peso para la talla) mediante una alimentación exclusiva en base a leche de vaca diluida al 2/3, adicionada de aceite vegetal y glucosa, con el objeto de disminuir su contenido proteico e incrementar la densidad calórica. Bajo estas condiciones la recuperación fue considerada exitosa en un período promedio de 120 días y con una mortalidad de 1.2% (8).

Basándose en este resultado piloto, se constituyó una fundación privada, denominada Corporación para la Nutrición Infantil (CONIN), cuyo objetivo fue extender e implementar el programa a lo largo y ancho del país. En el plazo de tres años se construyó y habilitó una red de 33 pequeños hospitales clínicos de 50 camas cada uno, destinados exclusivamente al tratamiento de los lactantes menores de dos años con desnutrición grave. Mediante esta técnica, entre los años 1978 y 2004, se recuperaron 82.000 lactantes menores de dos años con desnutrición de tercer grado, con una mortalidad menor de 1% (gráfico 1) (9). Se confirmó así, que, entre otras medidas, la realimentación en base a leche de vaca modificada, junto a la estimulación psico-afectiva y cognitiva, aportaba los nutrientes necesarios y es adecuados para la recuperación del niño con desnutrición grave, incluso considerando los primeros periodos de la vida, cuando los daños metabólicos producidos por la desnutrición eran graves y al mismo tiempo los requerimientos calóricos y nutricionales muy elevados y específicos (8) (gráfico 1).

GRAFICO 1 O TABLA 3



La desnutrición y el consumo de leche de vaca en Chile

Hasta mediados del siglo pasado (1950), los indicadores socioeconómicos demostraban elevados niveles de pobreza y marginalidad, ubicándose entre los países más atrasados de la región. Un daño nutricional se evidenciaba ya antes de nacer. Debido a desnutrición materna, el 19% de los hijos nacían pesando menos de 2.500 gramos, lo que equivalía a una desnutrición de tercer grado. Después de nacer la desnutrición y sub alimentación persistían, de modo que, a los cinco años, el 64% de los niños presentaban un significativo retraso en su crecimiento físico e intelectual (4) (tabla3).

Se pudo determinar que, como consecuencia de la desnutrición, la mortalidad temprana era muy elevada. En 1960, a los 15 años de edad ya se habían producido el 53% del total de muertes y en consecuencia la expectativa de vida de la población era de sólo 38 años (tabla 3).

Más grave aún era el daño cerebral de los sobrevivientes, que más tarde se ponía en evidencia cuando se iniciaba el proceso de aprendizaje, lo que llevaba a una elevada deserción escolar, consecuencia de la incapacidad de aprender (10).

Las investigaciones llevadas a cabo entre los años 1950 y 1970, permitían afirmar que el medio ambiente adverso durante los primeros períodos de la vida, no sólo incrementaban los riesgos de enfermar y morir, sino que también dañaban el desarrollo físico e intelectual de los que sobrevivían. Como resultado la persistencia del daño precoz constituía un difícil obstáculo en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y el desarrollo económico y social del país (11).

Las investigaciones realizadas por investigadores del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA de la Universidad de Chile), demostraban que las consecuencias observadas en edades posteriores eran secuelas de lo ocurrido durante los primeros períodos de la vida. De acuerdo a ello, la primera prioridad estaba en prevenir el daño en los que estaban naciendo para permitir así la total expresión de su potencial genético, tanto físico como biológico e intelectual (4).

INTA elaboró y diseñó las Intervenciones necesarias destinadas a prevenir el daño y la entregó al gobierno de la época, que las implementó creando un organismo interministerial, denominado "Consejo Nacional para la Alimentación y Nutrición (CONPAN)”, para implementarlas en una estrategia a largo plazo (9). Fue así como se desarrollaron diversas intervenciones a nivel nacional, destinadas a prevenir el daño durante la edad crítica de los primeros períodos de la vida. Ello contemplaba intervenciones, tanto nutricionales como educacionales y sanitarias, tanto para las madres embarazadas, como también para los recién nacidos, hasta los seis años de edad. Entre ellas se contemplaba la distribución de leche de vaca en polvo, modificada. Su entrega formaba parte de los programas de atención primaria de salud, para lo que se construyeron y habilitaron aproximadamente 3.660 centros primarios de salud distribuidos a lo largo y ancho del país. El proceso y la construcción de la infraestructura demoró aproximadamente 10 años hasta llegar a cubrir el 100% de la población asignada (esta incluía al 85% del total de la población del país) (9).

La entrega y distribución de leche desde aquellos centros, se condicionó al control periódico de la madre embarazada y posteriormente del hijo (tabla 4). Previamente se estimó como indispensable enseñar el valor nutricional de la leche y simultáneamente prestigiar la calidad de ella, dado que, hasta aquel tiempo, el consumo de leche no era un hábito de la población. Se esmeró en el control de calidad del producto y su presentación y envase, asignándole el nombre comercial de "Leche Purita", para los menores de 2 años y otros productos en base a leche de vaca y harina de soya extruida, para los mayores de 2 años y hasta los 6 ("Fortesan" y "Lechealim") destinados a los niños entre 2 y 6 años) (Figuras 1 y 2)

El desarrollo y mantención de las diversas intervenciones del programa lograron en el plazo de 30 años, erradicar la desnutrición de la madre y sus hijos, logrando que se normalizara el peso del recién nacido, y su crecimiento y desarrollo hasta los 6 años de edad (tabla 3) (9). Con ello se observó una progresiva disminución de las muertes tempranas (antes de los 15 años de edad) que se producían a nivel nacional, de un 52% a un 2%, incrementando en consecuencia la expectativa de vida al nacer, de 36 a 79 años (tabla 3). Durante este mismo período se incrementó también el crecimiento y desarrollo de los memores de 5 años (tabla 3 y grafico 3)y con ello, años más tarde, la talla promedio del adolescente, se incrementó en 12 centímetros (grafico 2). Consecutivamente se incrementó la escolaridad de la población, de 3 años en 1970, a 15 años en 2015 (tabla 3).

En resumen, tal como se había predicho, la adecuada nutrición durante los primeros períodos de la vida, al permitir una mayor expresión del potencial genético, indujo un significativo cambio en el recurso humano, lo que se ha traducido en una mejor calidad de vida para toda la población, con una evidente disminución de la pobreza (tabla 3 ) En ello ha jugado un rol muy importante la distribución de la leche en polvo, tanto a la madre embarazada, como a todos los niños de 0 a 5 años de edad.

Finalmente, en los últimos 50 años se ha ido consolidando el hábito de consumo de leche de vaca en la población, incrementándose su consumo de 32 litros (leche y derivados) per cápita en 1970, a 150 litros en el 2010 (gráfico 4). En conclusión, se puede afirmar que al prevenir el daño del recurso humano, producido durante los primeros períodos de la vida, fue posible el desarrollo económico y social, lo que se evidencia por la disminución de la pobreza, de 58% (1990) a 10% (2014) e incremento notable de la clase media (12) (gráfico 5). Cabe señalar que el desarrollo económico observado en Chile entre los años 1990 y 2013 (medido por incremento del ingreso per cápita), sólo se pudo iniciar cuando previamente descendieron la mortalidad infantil y los menores de 5 años pudieron crecer normalmente, ambos indicadores valederos de la mejor expresión del potencial genético (gráfico 6).



Bibliografía:

1. Armond J.: The inmune systhem of human milk: antimicrobial, antiinflamatory and inmunomodulating propertie. Pediatric Infections Diseace Journal 1993;12: 664-672.

2. Newman J.: How breast milk protects newborns. Scientific American 1995; 1: 58-61.

3. Iwasaki K y Medzkitv R.: Regulation of adaptative immunity of the innate system. Science 2010; 327:269-274.

4. Mönckeberg F.: Desnutrición infantil y daño del capital humano. Rev Chil Nutr 2014; 41:173-180

5. Mönckeberg F.: Artificial feeding in infants; High risk in underdeveloped countries. En: For population and family Planing. OMS meeting, Egipt, El Cairo, 1979, pp 57-63.

6. Uauy R, Mena P, Llanos A y Peirano P.: Dietary polyunsaturated fatty acids for optimal neurodevelopment. En: Preventive Nutrition Third Edition. Bendick A y Dekelbaum R, Editores. Human Press Totowa, NewYersey, 2005; 26: 665-687.

7. Mönckeberg F.: Desnutrición Infantil. Fisiopatología, Clínica, Tratamiento y Prevención, 1988 Impresora Creces Ltda, Santiago, Chile.

8. Mönckeberg F, Riumayo J.: Nutrition Recovery Centers: The Chilian Experience. En: Nutrition Intervention Strategiesin in National Development. Underwood BA, Editora. Academic Press Inc. 111 Fith Avenue, New York 1983.

9. Mönckeberg F.: Prevención del daño: impacto económico y social. Rev Chil Nutr 2014; 41:181-190.

10. Yvanovic D, Leiva BP, Perez H y cols. Nutritional status, brain development and sholastic achiviment of children from high-school graduates from high and low intelectual quotient and socio-economic status Br J Nutr 2002; 87: 81-92.

11. Mönckeberg F.: Jaque al Subdesarrollo. Editorial Gabriela Mistral Ltda. Avenida Santa Maria 076, Santiago Chile 1974.

12.- Marticorena N.: Chile triplica su clase media en siete años, liderando el nivel en América Latina. El Mercurio, cuerpo B; febrero 2013.

 

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