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Las bebidas azucaradas y los niños en edad preescolar: una receta para la obesidad

 

Cada vez más mamás en todo el mundo están conscientes de que este tipo de bebidas como jugos y néctares (los refrescos) que dicen falsamente que contienen frutas, son simplemente, azúcar líquida que añaden calorías a la dieta y restan nutrición.

Muchos anuncios publicitarios confunden a los padres, pues algunas de estas bebidas usan fotografías de frutas en sus empaques, cuando en realidad contienen un porcentaje bajísimo de frutas en las bebidas. Los ingredientes comunes de estas bebidas son agua, un alto contenido de fructuosa y jarabe de maíz y, en ocasiones, azúcar de verdad.. Estas últimas incluso en su propaganda se promocionan como bebidas para el desayuno.

Así que antes de caer en la tentación de darles a tus hijos esas bebidas, piensa que lo que estás proporcionándoles es un mayor riesgo de sufrir de obesidad a una edad tan temprana como los cinco años.

Una investigación realizada por unos endocrinólogos pediatras de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos dice que hay evidencia clara de que aquellos niños en edad preescolar (de 2 a 5 años) que toman bebidas azucaradas regularmente tienden a engordar mucho más que los niños que no las toman.

En concreto, aquellos niños que para la edad de 5 años bebían estas sodas (refrescos) o aguas azucaradas de manera frecuente, tenían un riesgo 43 por ciento más alto de sufrir obesidad infantil que los que no tomaban estas bebidas o los que las consumían muy ocasionalmente.

Además, esta investigación publicada en la revista Pediatrics, observó que los niños de 2 años que consumen al menos una bebida azucarada al día, aumentarán más de peso en los próximos años que aquellos pequeños que no beben estos refrescos.

Si bien el estudio nuevamente llama la atención acerca de la relación entre las bebidas azucaradas y la epidemia de obesidad en la población infantil, especialmente desde la primera infancia, no prueba que la causa principal de las libras o kilos de más sean las bebidas azucaradas. Pero esto no le resta importancia, y tal como los expertos advierten, es mejor limitarse al agua y la leche para combatir la sed de los pequeñitos.

Hidratarse con agua es la mejor opción, pues no contiene azúcar. La leche por su parte, tiene vitamina D, proteína y calcio, lo cual proporciona nutrición. Además la proteína presente en la leche hace que los pequeños se sientan satisfechos, lo cual impide que coman más de lo necesario, a diferencia de lo que sucede si abundan las bebidas azucaradas en sus dietas.

En cuanto a los jugos de frutas puras, son una opción saludable, pero es preferible darles la fruta entera ya que contiene fibra y menos calorías.

Aunque otros factores como la genética influyen en la obesidad infantil, no cabe duda de que el consumo de las bebidas azucaradas juega un papel principal en el aumento de peso entre los pequeños. Estas bebidas tienden a ser muy baratas y existe mucha publicidad, por lo cual es fácil que estén al alcance de los niños.

Para el estudio, los autores analizaron a 9,600 niños que participaron en una investigación patrocinada por el gobierno de los Estados Unidos. Se enfocaron en la relación entre el consumo de las bebidas azucaradas y los cambios de peso que reportaron las madres de los pequeños.

Recuerda que la dieta de tus hijos es la base para su desarrollo y una vida sana. Por eso, es mejor que no incluyas estas bebidas llenas de calorías vacías (que no les proporcionan nutrición) y mantén los ojos bien abiertos a los alimentos que contienen azúcar agregada.  De esta manera puedes contribuir a que tus pequeños tengan un peso saludable desde su primera infancia.

Editor: Excelente investigación. El sabor dulce viene con los bebés y es fácil estimularlo y aparentemente verlos mas alegra, pero es adictivo y dañino para el sobrepeso, caries u obesidad. El primer año y ojalá hasta el segundo año los bebes no deberían probar el sabor dulce, salvo muy contadas ocasiones como fiestas familiares  en los mayorcitos